Reptiles de Manuel Antonio
El Parque Nacional Manuel Antonio, ubicado en la costa del Pacífico Central de Costa Rica, es una de las zonas con mayor diversidad ecológica del país, albergando una rica variedad de reptiles. El bosque tropical lluvioso, los manglares y los ecosistemas costeros del parque ofrecen diversos microhábitats que sustentan una gran diversidad de reptiles, desempeñando funciones ecológicas esenciales en las redes tróficas y los ciclos energéticos de la región.
Los reptiles de Manuel Antonio pertenecen principalmente a los órdenes Squamata (lagartos y serpientes), Testudines (tortugas) y Crocodylia (cocodrilos). Hasta la fecha, se han documentado más de 50 especies de reptiles en el parque y sus alrededores.
Lagartos e iguanas (orden Squamata)
Entre los reptiles más visibles se encuentran los miembros de las familias Iguanidae y Dactyloidae. La iguana verde (Iguana iguana) y la iguana negra de cola espinosa (Ctenosaura similis) suelen asolearse en rocas y ramas de árboles. Estos reptiles herbívoros son importantes para la dispersión de semillas y suelen encontrarse tanto en entornos boscosos como abiertos.
Lagartos más pequeños, como el geco común (Hemidactylus frenatus) y los anolis (Anolis spp.), son abundantes y presentan una gran adaptabilidad a entornos alterados por el ser humano. El basilisco pardo (Basiliscus vittatus), a veces llamado el "lagarto de Jesucristo" por su capacidad para correr sobre el agua, es una especie llamativa y de comportamiento único, que se encuentra frecuentemente cerca de arroyos y lindes de bosques.
Serpientes (Suborden Serpentes)
Manuel Antonio alberga una variedad de serpientes, tanto venenosas como no venenosas, aunque la mayoría de las especies son sigilosas y difíciles de observar. Entre las especies no venenosas más comunes se encuentran la culebra de bejuco rayada (Oxybelis fulgidus) y la boa constrictor (Boa imperator), esta última vital para controlar las poblaciones de roedores.
Las especies venenosas, aunque se encuentran con menos frecuencia, tienen una gran relevancia ecológica y médica. La víbora de palma (Bothriechis schlegelii), conocida por su coloración críptica y sus hábitos arbóreos, está presente en zonas boscosas. Además, la víbora terrestre (Bothrops asper), con un potente veneno hemotóxico, es un importante depredador superior en los estratos inferiores del bosque de la región.
Tortugas y cocodrilos (Órdenes Testudines y Crocodylia)
En las zonas costeras y de manglares del parque, la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea) y la tortuga verde (Chelonia mydas) anidan ocasionalmente, sobre todo en playas menos perturbadas. Estas especies representan una preocupación para la conservación debido a la pérdida de hábitat y la pesca furtiva, y su presencia en el parque refleja su función como refugio para la fauna marina.
El cocodrilo americano (Crocodylus acutus) y el caimán de anteojos (Caiman crocodilus), de menor tamaño, habitan las desembocaduras de los ríos y los sistemas estuarinos del parque. Estos depredadores de alto nivel contribuyen al equilibrio del ecosistema acuático y son importantes indicadores de la salud de los humedales.
Consideraciones sobre conservación e investigación
Las poblaciones de reptiles en Manuel Antonio están sujetas a diversas presiones ambientales, como la fragmentación del hábitat, la contaminación, las especies invasoras y los conflictos entre humanos y fauna silvestre. Como organismos ectotérmicos, los reptiles son particularmente sensibles a los cambios microclimáticos y vulnerables a los impactos del cambio climático.
Las investigaciones en el parque se han centrado en los inventarios de especies, la ecología del comportamiento y los efectos del turismo en las poblaciones de reptiles. Las iniciativas de ciencia ciudadana y la educación ambiental desempeñan un papel cada vez mayor en la sensibilización sobre la conservación de reptiles en la región.
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